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El origen es inconcreto, pero la presencia de gallos de pelea en
España y las riñas tienen una historia de 3.000 anos. Ya desde antiguo
los pueblos que nos visitaron (fenicios, cartagineses, griegos, romanos)
dejarían sus gallos de pelea y la afición a las riñas. Con todo, parece
claro que no tiene su origen en el Combatiente Malayo y afines, que son
muy grandes, ni tampoco en los combatientes de la Grecia clásica, quizás
Malayos, que eran más bien gigantescos. Tanto por su tamaño como por la
forma y proporciones de su cuerpo, por la distribución de su plumaje y
por su agresividad, el Combatiente Español es quien mejor recuerda al
original, que todavía se encuentra en estado salvaje en los bosques de
Indochina.
Es un ave más bien pequeña que por su tamaño, forma y proporciones
recuerda al gallo salvaje. La cola es llevada mas bien baja. En los
tarsos observamos largos y puntiagudos espolones. La cresta y las
barbillas están ausentes en el gallo dado que se cortan a los 6-7 meses
de vida.
Lo que tiene importancia en el Combatiente Español es la aptitud para
el combate.



Campeones de esta raza en Asociación Avícola Platense
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